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Distintas visiones del Infierno

Posted in [[Tema: Ocultismo]] with tags , on 30, septiembre 2008 by fallenlugosi
Grabado del Infierno

Grabado del Infierno

Entre los muchos poetas, misticos, teólogos y santos que han tratado el tema, la tésis mas extendida es que éste se encuentra en el centro de la tierra, probablemente porque desde tiempos remotos el infierno se representa como una inmensa hoguera en la que se precipitan las almas y los cuerpos de los condenados, por lo que los volcanes se toman como respiraderos de la mansión infernal. Pero no hay un acuerdo general de donde se encuentra realmente, así San Juan Crisóstomo lo localiza en las profundas tinieblas del aire, San Isidoro en la parte terrestre no habitada por los hombres, otros lo sitúan en el espacio, fuera de la tierra, incluso en el Sol, como sublimación del infierno como tormento de fuego, aunque sería dificil de explicar el tormento del hielo, que es el que sufre el propio Diablo.

¿Como es el infierno?

En este punto si que hay mucho mas consenso, tanto la cábala judía, los místicos árabes como los escritores cristianos, coinciden en darle forma de embudo. Así la representación del infierno mas conocida, la de la Divina Comedia de Dante, inspirada en el filósofo arabe-murciano Mohidín Abenarabí, que lo representa como un embudo de 9 pisos.

Pero el que ha servido como modelo para la exposición de todos los tormentos y penas que sufren los condenados, es el de la Revelación de San Pedro:

Y vi también el sitio completamente opuesto: el tremendo lugar de los castigos.

Los castigados y los ángeles que les castigaban tenían ropas obscuras, y el ambiente y el lugar eran tambíen oscurísimos.

Algunos condenados estaban colgados de la lengua: eran los blasfemos del recto sendero; y debajo de ellos resplandecía un vivísimo incendio.

En una profunda sima, llena de un incandescente lodo, estaban supultados los que pervirtieran la justicia, castigándoles los ángeles.

Había aquí también mujeres colgadas de sus cabellos, sobre el lodazal candente. Eran aquellas que por sí mismas habían adulterado, y las que se habían manchado con la contaminación estaban colgadas de los pies y de las manos sobre el cieno. Y yo dije: no creía, en verdad, que se pudiera entrar en este sitio.

Y ví los asesinos y sus cómplices arrojados en un lugar angosto, repleto de gusanos y bicharracos, atormentados por esos animales, retorciéndose bajo el tormento: Una nube de gusanos caía sobre ellos. Las almas criminales, sin embargo, sufrían firmes el castigo, y dije: ¡Oh, Dios!¡Tu sentencia es justa!

Cerca de este lugar vi otro tormento en el que la sangre y la peste del condenado manaban haciendo un charco, donde había unas mujeres a quienes la sangre corría por el cuello.

En opuesto lugar estaban todos los niños que habían traído al mundo fuera de sazón, y que lloraban. Un flamígero rayo salía de las criaturas y pinchaba los ojos de las mujeres. Así eran castigadas las que habían concebido y perpetrado abortos.

Y había hombres y mujeres supultados hasta medio cuerpo en llamas, arrojados en un sitio oscuro donde los azotaban los malos espiritus. Y eran devorados en sus entrañas por gusanos que no se hartaban. Eran los que persiguieron la justicia y la olvidaron; y, próximos a ellos, hombres y mujeres a quienes se picaba los labios y se pasaba un hierro candente por los ojos. Eran los que blasfemaron y se apartaron del buen sendero.

En otra parte se agitaban, entre espadas y lanzas incandescentes, hombres y mujeres arropados en sucios harapos, retorciéndose al tormento. Eran los ricos que negaron sus riquezas, que no tuvieron compasión de los huérfanos y de las viudas y que despreciaron los mandamientos de Dios.

Y había hombres y mujeres supultados hasta medio cuerpo en llamas, arrojados en un sitio oscuro donde los azotaban los malos espiritus. Y eran devorados en sus entrañas por gusanos que no se hartaban. Eran los que persiguieron la justicia y la olvidaron; y, próximos a ellos, hombres y mujeres a quienes se picaba los labios y se pasaba un hierro candente por los ojos. Eran los que blasfemaron y se apartaron del buen sendero.

En otra parte se agitaban, entre espadas y lanzas incandescentes, hombres y mujeres arropados en sucios harapos, retorciéndose al tormento. Eran los ricos que negaron sus riquezas, que no tuvieron compasión de los huérfanos y de las viudas y que despreciaron los mandamientos de Dios.

En un campo lleno de sangre y materia y de cieno encendido sufrían los que dieron dinero a un interés excesivo.

Otros hombres y mujeres, arrojados a un precipicio, al tocar el fondo trataban de asaltarlo, cayendo nuevamente en el abismo. Eran los que se habían polucionado…

Otra visión del infierno, mas amigable, es la del poeta Manuel Paso:

Puedo asegurar a ustedes que no hay tales calderas ni ninguna pena aflictiva que no pueda soportarse. El Diablo está interesado en la eternidad de sus victimas y no quiere que pierdan el conocimiento, como deseaban y lograban con las suyas los antiguos inquisidores. Nada de eso. Está conquistando amigos, y trata a todos con amabilidad: placeres, comidas, espectáculos, etc…

Hay un sólo suplicio, pero es placentero. Es decir, fundado sobre el placer: el de las furias. Cuando un varón se desmanda lo llevan al cuarto de las vírgenes que lo fueron por fuerza sobre la tierra, y que pecando in pectore han sido condenadas por preinfanticidas al eterno deseo no satisfecho y sin satisfacción posible.