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Culto al Gauchito Gil

Posted in Costumbres, Curaciones, Religiones, Sectas, [[Tema: Misterios]], [[Tema: Sociología]] with tags , , , , , , on 9, enero 2009 by fallenlugosi

Antonio Mamerto Gil Nuñez, más conocido como “El Gauchito Gil” o como “Curuzú Gil” (del guaraní curuzú=cruz) es quizás uno de los más importantes representantes de lo que Marta De Paris denomina Santoral Profano Correntino (1988). Desde hace más de cien años tiene vigencia en su provincia, pero en los últimos años ha trascendido primero al litoral en especial Misiones y Formosa y luego al resto del país. Comprobamos la existencia de lugares de culto desde Salta a Ushuaia.

La Historia

Existen diferentes versiones acerca de la época y el motivo de su muerte. Se sabe que fue durante el siglo XIX, algunos sitúan estos hechos en 1890, para otros ocurrieron entre 1840 y 1848. Todos coinciden que su muerte aconteció el 8 de enero, que ocurrió en medio de las constantes luchas fratricidas entre los Liberales (o Celestes) y los Autonomistas (o Colorados), que el Gauchito era inocente y que fue muerto injustamente.

Era oriundo de la zona de Pay-Ubre, hoy Mercedes, Corrientes. Había sido tomado prisionero por el Coronel Zalazar acusado injustamente de desertor y cobarde. Fue trasladado a Mercedes y de allí sería enviado a Goya donde se encontraban los tribunales. Era sabido que los prisioneros que tenían ese destino jamás llegaban a Goya, siempre “habían intentado escapar en el camino, se producía un tiroteo y el preso irremediablemente moría”. El pueblo se entera de la prisión de Gil y se moviliza buscando apoyo en el Coronel Velázquez, quien junta una serie de firmas y se presenta ante Zalazar para interceder. Este hace una nota dejando al Gauchito en libertad que fue remitida a Mercedes pero ya había sido llevado hacia los tribunales.

La tropa integrada por el prisionero, un sargento y tres soldados se detiene en un cruce de caminos. El Gauchito sabía que lo iban a ajusticiar y le dice al sargento: “no me matés porque la orden de perdón viene en camino” a lo que el soldado replica “De esta no te salvás”. Antonio Gil le responde que sabía que finalmente lo iban a degollar pero que cuando el regresara a Mercedes le iban a informar que su hijo se estaba muriendo y como él iba a derramar sangre inocente que lo invocara para que él intercediera ante Dios por la vida de su hijo. Era sabido que la sangre de inocentes servía para hacer milagros. El sargento se burló y lo ejecutó.

Con respecto a la forma de morir existen varias versiones:

1) Lo ataron a un poste o un árbol y le dispararon con armas de fuego pero ninguna de esas balas entró en el cuerpo ya que la creencia popular dice que quien lleva el amuleto de San la Muerte no le entran las balas y se supone que el Gauchito era devoto del “Santito”. Entonces el sargento ordenó que le colgaran de los pies y allí lo degolló.

2) Murió luego de varios intentos de disparos con armas, porque una bala finalmente entró en el corazón.

3) Fue colgado de un algarrobo, cabeza abajo y luego degollado, porque tenía el poder de hipnotizar a las personas “con sólo mirarlas a los ojos”.

La partida volvió a Mercedes y allí el sargento se entera del perdón y, recordando las últimas palabras del Gauchito, se dirigió a su casa donde entera que su pequeño hijo está muy grave, con fiebre altísima y el médico lo había desahuciado. Entonces se arrodilla y le pide al Gauchito que interceda ante Dios para salvar la vida de su hijo. Al llegar la madrugada el milagro se había hecho y el niño se había salvado. Entonces el sargento construyó con sus propias manos una cruz con ramas de ñandubay, la cargó sobre sus hombres y la llevó al lugar donde había matado al gauchito. Colocó la cruz, pidió perdón y agradeció.

La cruz dio el nombre al cruce de caminos y, con el transcurso del tiempo, se convirtió en un lugar de peregrinación.

Leyendas sobre el Gauchito Gil

Se cuentan dos historias acerca del paraje donde se levantó el santuario y del deseo del Gauchito de seguir permaneciendo en ese lugar:

1) Con los años era tanta la cantidad de promesantes que iban a visitar al santo y le encendían velas, que el dueño de la estancia sintió temor que le incendiaran el campo y hace llevar el cuerpo al cementerio local. Dicen que este estanciero era un hombre rico, con una familia sana y bien constituida. Pero desde el momento que decide sacar de allí el oratorio comenzó a tener problemas económicos, muere uno de sus hijos de una extraña enfermedad, la hacienda se enferma y los campos se iban secando. Él mismo cae en cama y los médicos no aciertan con el diagnóstico. Un día una mujer que habían llamado para que lo curara le dice que iba a mejorar cuando volviera a traer el oratorio del Gauchito a su lugar. El estanciero construyó un mausoleo junto con una cruz tallada en fina madera en el sitio donde murió y cedió además un amplio espacio. A partir de ese momento todo mejoró para el dueño del campo. El Gauchito siguió enterrado en el cementerio local pero el lugar de su muerte se convirtió en centro de culto.

2) Algunos hechos sorprendentes comenzaron a suceder cuando se asfaltaba la ruta y los ingenieros decidieron que lo más práctico era trazar una línea recta para acortar distancias a pesar que ésta pasaría por encima del oratorio del Gauchito, y por lo tanto, era necesario moverlo.

Los operarios dijeron que “no era bueno pasar por arriba de tierra sagrada para los correntinos” pero los empresarios ignoraron esa advertencia. Muchos peones se negaron a cumplir la orden y renunciaron. Cuando estaban cerca de la zona en cuestión las máquinas se negaban a avanzar, ni los operarios, ni los mecánicos ni los jefes lograban ponerla en funcionamiento si la dirección era hacia el santuario. Los operarios comenzaron a desertar porque pensaban que todo era obra del Gauchito que se negaba a que lo sacaran de ese lugar. Ante tantas dificultades deciden respetar el recodo y que el camino haga una curva. Se respeta así el Oratorio y los ingenieros piden perdón y protección para la obra.
La imagen del Gauchito Gil

Para algunos era un cuatrero, un gaucho alzado, un fugitivo al que le cargaban todos los hechos delictivos sin resolver. Para otros era “Robin Hood”, les robaba a los ricos (en especial a los que se aprovechaban de los paisanos) y les daba a los pobres y ayudaba a quien lo necesitara. Era un gaucho justiciero. Hacía lo que muchos no se atrevían a hacer. Era un vengador de sus desgracias.

El culto

El Santuario principal se encuentra en el cruce de las rutas Nº 123 y 119, a 8 km de la ciudad de Mercedes (antigua Pay-Ubre). Desde lejos se observa el centenar de tacuaras con banderas rojas, el mausoleo con las placas de agradecimiento y una enorme cantidad de ofrendas similares a lo que ocurre en el santuario de Vallecito de la Difunta Correa: muletas, vestidos de novia, juguetes, casas hechas en miniatura, autitos. Estampitas del santo con los pedidos escritos detrás o con expresiones de agradecimiento.

El color rojo es el distintivo del Gauchito Gil que se manifiesta en velas y fundamentalmente en cintas con el pedido o agradecimiento escrito. Es costumbre dejar una cinta atada a las miles de cintas que hay, y se retirar otra ya “bendecida” por el santo que se coloca en la muñeca, en el espejo del auto o en algún lugar privilegiado de la casa para que proteja o ayude.

Varios días antes del 8 de enero, fecha del aniversario de su muerte, comienza a congregarse la gente y pasar la noche en carpas. Se improvisan negocios, bailantas la compás del chamamé, kioscos que venden bebidas y recuerdos. Los jinetes se acercan llevando banderas y estandartes en tacuaras para dejar en el lugar, que también se cubre de flores rojas. El cura de Mercedes oficia una Misa por el alma del Gauchito. En el terreno donado por el estanciero se construyó un tinglado donde se acumulan las ofrendas, sitios para encender velas y edificios con baños, duchas, bares y otras comodidades para aquellos que se acercan a orar.

Los otros santuarios del Gauchito Gil se levantan principalmente en el litoral aunque su culto se va extendiendo paulatinamente al resto del país como lo certifican los oratorios que existe en los Valles Calchaquíes, Salta y en Ushuaia, Tierra del Fuego. Sus estampas se reparten en los subtes porteños y se venden en las santerías de Buenos Aires y en los negocios de Luján junto a la Virgen. También se agrega su imagen como ofrenda en los santuarios de otros santos populares como la Difunta Correa. Las cintas rojas con su nombre y el pedido de protección para quien la posea, cuelgan de los espejos de cientos automóviles y son atadas en lugares visibles de los comercios.

Los lugares elegidos son los cruces de caminos, donde se atan en la rama de un árbol o en una tacuara clavada en tierra las cintas rojas. Son lugares de parada obligada de todo viajante. Los ómnibus y los caminantes se detienen un momento a saludar al Gauchito. En la provincia de Formosa, donde existen oratorios muy próximos, los automovilistas tocan su bocina al pasar. Si esto no se hiciese no contaría con la protección del santo en el resto del viaje y podría ocurrirle una desgracia.

El límite de lo que se le pide al Gauchito lo pone la persona que solicita: salud, dinero, trabajo, amor, en casos que se necesite valor para enfrentar una situación y fundamentalmente protección a los viajeros.

La Historia de la Navidad

Posted in Costumbres, Culturas, Religiones, [[Tema: Curiosidades]], [[Tema: Historia]], [[Tema: Sociología]] with tags , , on 24, diciembre 2008 by fallenlugosi

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Para comprender este acontecimiento que muchos (aunque reconocen la existencia histórica de Jesús) consideran un mito, que no así para los verdaderos cristianos, es necesario, no sólo remontarnos a los orígenes del cristianismo, sino también acercarnos al estudio de religiones y tradiciones ancestrales.
El paganismo, por aquellos tiempos en que Jesús vino al mundo, era la inclinación más extendida, aunque también existían grupos religiosos independientes, como los nazarenos o bautistas, los esenios y otros, casi todos de origen hebreo, que según las tradiciones proféticas esperaban la venida de un «Salvador o liberador» de la opresión que sufrían por parte del Imperio romano.
Ya en vida de Jesús, estos grupos se disputaban la razón de sus creencias, indicando unos que Juan (el Bautista) era el Ungido, otros que la liberación provendría de una corriente espiritual y no de un hombre concreto y otros indicaban que aún no había llegado. Aunque los primitivos cristianos se separaron de los nazarenos que acusaban a Jesús de «pervertir las doctrinas de Juan y de cambiar por otro el bautismo del Jordán», (Codex Nazarenus, II. Pag 109), llegaron al final, gracias al testimonio de la vida del Maestro, a establecer un frente común. Fue en el año 325, cuando se reconoció tras el Concilio de Nicea que «un hombre encarnó la Verdad a través de su doctrina, instaurando el esoterísmo gnóstico cristiano primitivo».
El Concilio de Nicea fue una necesidad fundamental de la época, ya que la antigua forma religiosa del paganismo romano había entrado, de hecho, en completa degeneración y muerte; se hacía necesario revestir a los principios cósmicos y universales de la religión con una nueva forma religiosa adaptada a los tiempos.
La forma religiosa del paganismo se degeneró y murió, pero sus principios continuaron en el cristianismo. Este es el final de toda forma religiosa: cuando ya las multitudes no respetan una religión para que ésta de paso a la siguiente.

Los Evangelios Gnósticos son aquellos que no son reconocidos por la Iglesia Católica por cuestiones de conveniencia

Los Evangelios Gnósticos son aquellos que no son reconocidos por la Iglesia Católica por cuestiones de conveniencia

Las concepciones sobre la vida de Jesús y su advenimiento al mundo están basadas no sólo en los cuatro evangelios o los libros del Nuevo Testamento, sino que muchas se deben, precisamente, a la tradición que guardaban los cristianos primitivos y a los evangelios llamados «apócrifos» y rechazados por el catolicismo, siendo estos últimos las fuentes donde encontramos, por ejemplo, los nombres con que hoy designamos a los Reyes Magos, a los padres de la Virgen María, o al del centurión Longinus; aparecen en ellos también el asno y el buey y multitud de detalles curiosos sobre el nacimiento e infancia de Jesús. De los cuatro evangelistas, es Mateo el único que nombra a los Magos que vinieron de Oriente, pero no dice que fueran reyes ni tampoco especifica su número.
Los astrólogos que llegaron de Oriente para adorar al Niño alcanzaron su verdadero número y cualidad en la Edad Media, por influencia notable de las tradiciones alquimistas de la época. Así el rey negro aparece por primera vez en la tradición cristiana en los frescos del siglo XV. Tal y como nos indica el maestro Samael, los Tres Reyes Magos que vinieron a adorar al niño representan los colores de la Gran Obra. El primer color es el negro, que refleja al Cuervo Negro de la Muerte, proceso que sucede en la medida en que el iniciado se encuentra perfeccionando el cuerpo físico y los sentidos. Corresponde a la Obra de Saturno, simbolizada por aquel Rey Mago de color negro; entonces estamos pasando por una muerte psicológica y emocional, la muerte de nuestros deseos, pasiones, etc. que proyecta en el Mundo Astral un concreto valor para el alma. El color blanco viene después, en el momento en que ya habiendo integrado todos los «Yoes» del Mundo Astral, tenemos derecho a usar la túnica de lino blanco; es claro que está simbolizado por la Paloma Blanca; ese es el segundo de los Reyes, el Rey blanco. El iniciado que perfecciona su cuerpo de Luz alcanza la maestría crística acercándose al color amarillo, correspondiente al Aguila Amarilla. El maestro tiene derecho a usar la túnica de color amarillo, reflejada en el tercero de los Reyes Magos, aquel que es de raza amarilla. Por último, la corono de la Obra es la Púrpura, proceso iniciático que sucede cuando un cuerpo, sea el Astral, El Mental o Causal, ya es de Oro Puro, se recibe la púrpura real que simboliza el triunfo y asunción con el Ser interior.

Escenario del nacimiento de Cristo

Escenario del nacimiento de Cristo

En cuanto a la fecha que conmemoramos como el nacimiento (Natividad) de Jesús, tenemos que decir que hay muchas conjeturas y concepciones erróneas y se quiere muchas veces, forzosamente hacer coincidir esta fecha simbólica con una auténtica fecha histórica, y de ahí las contradicciones anacronismos que se suscitan. Como el que se menciona a las ovejas pastando, ya que por estas fechas nos encontraríamos en una estación de frío y lluvias.
Las grandes festividades del culto solar o del fuego, o lo que es lo mismo: el advenimiento del Logos Solar (energía del Krestos Cósmico) se pierde en la noche de lo siglos, estando relacionadas con los equinoccios y solsticios; y siempre en torno al solsticio de invierno centraban su fiesta nocturna del nacimiento de su dios solar. Cerca del 21 de diciembre, cuando el Sol, en su aparente viaje hacia las zonas australes parece detenerse, al cesar su declinación, para comenzar su ascenso hacia las zonas del norte del septentrión, en el día más corto del año.
Cuando se habla de que los antiguos adoraban al Sol o le rendían culto, no se refiere propiamente al Sol físico, al astro que nos alumbra; el Sol físico no es más que una expresión externa del Sol espiritual, de ese Logos Solar que alumbra en la medianoche para dotar al hombre de sus principios espirituales, siempre relacionado con el fuego, con la Luz. Los evangelios siempre han relacionado a Jesús con la Luz, el fuego, la iluminación. Y Él mismo nos anuncia su bautismo de fuego, dándonos a entender cómo estaba destinado a servir de guía para la era de Piscis que recién comenzó. En el Apocalipsis, por ejemplo, Jesús dice: «Yo soy la estrella del alba, la estrella resplandeciente que os alumbrará en la mañana».
Los Eddas germanos citan al Khristos como el dios de su teogonía (semejante a Jesús de Nazareth) nacido el día de Navidad (25 de diciembre) a la medianoche, lo mismo que los cristificados Odín (Wotan) y Beleno, asimismo Frey (hijo de Odín y Frigga). Los druidas celebraban ese día encendiendo en las cumbres de las montañas grandes hogueras. Los egipcios fijaban la preñez de Isis (la reina de los cielos) para marzo, y el nacimiento del dios Horus a finales de diciembre. De igual modo sucede con el dios solar Mitra, de origen persa, que luego adoptan los romanos. Y con ceremonias con fuego en el interior de las cuevas se celebraba el advenimiento de los héroes solares: Dionisos, Hércules o Adonis, entre los griegos, Quetzalcoalt entre los mayas o Zaratustra y Krishna para las religiones de Oriente.

La Ruta Solarbologna_astrologia
Los movimientos de balanceo o cabeceo de nuestro planeta Tierra producen los fenómenos de los solsticios y equinoccios; y precisamente ese viaje aparente del Sol de norte a sur y de sur a norte. En la percepción de estos fenómenos desde nuestro punto de vista, se dice que estaba la equivocación de las gentes de la edad media cuando creían que el Sol era el que se movía y no la Tierra. Por nuestra parte pensamos que además esta también ha podido tener su causa en el hecho de que los alquimistas medievales afirmaban que la Tierra filosofal (cuerpo físico) era el centro del Universo y que había que conocer los movimientos del Sol (Cristo dentro del iniciado).
Esos movimientos del Sol que nos alumbra son cada año la repetición en el marco cósmico de todo el drama del Cristo-Sol: Él debe vivir su drama de vida, pasión y muerte, para luego resucitar en todo lo creado. Él debe descender para dar Luz a las Tinieblas. En ese descenso pasa por el solsticio de verano (21 de junio, San Juan) y el equinoccio de otoño (21 de septiembre), mas en el solsticio el Sol detiene su ascenso para ascender (nacer en Navidad) y evitar que la Tierra se convierta en una mole de hielo. Así debe avanzar para darnos su vida, y en el equinoccio de primavera (21 de marzo) se crucifica en la Tierra; entonces madura la uva y el trigo. Es precisamente en la primavera cuando el Señor debe pasar por su vida, pasión y muerte (la Semana Santa), para luego resucitar.
Todos debemos, si queremos resucitar algún día, seguir este trabajo de desarrollo psíquico y espiritual (la gran obra alquimista), ruta solar que asimismo se ha de verificar en los procesos internos del hombre. Ese camino que el Sol físico marca con su movimiento es la alegoría del camino secreto o camino interior que nos conduce a la auto-realización íntima del Ser. Por ello la cristificación se convierte en el proceso útil que desarrolla las fuerzas solares en el corazón del hombre.
El fuego de Aries (21 de marzo-21 de abril) desciende con la fuerza maravillosa del pneuma griego o Espíritu Santo (San Juan), poniendo los basamentos del desarrollo del alma (Cáncer, 21 de junio-21 de julio) que con las fuerzas equilibrantes de libra (21 de septiembre-21 de octubre) lleva luz a las Tinieblas. Así se establece cada año la muerte de lo pasado para dar posibilidad de cambio al devenir. Gracias a las fuerzas de Saturno (Capricornio, 21 de diciembre-21 de enero) da comienzo la victoria de la Luz sobre las Tinieblas, que culmina con el florecimiento de una nueva vida. Un nuevo hombre se forja gracias a la iniciación de Venus (el Amor), muriendo y resucitando en su interior.
No es sólo en los cuatro puntos básicos de la Luz solsticial en donde debe crucificarse y resucitar la fuerza Cristo, sino en cada uno de los doce elementos relacionados con las doce fuerzas zodiacales, presentes en esa misma cruz.

El Cristo Cósmico

Jesucristo

Jesucristo

Para el gnóstico San Agustín, uno de los primeros padres del cristianismo, al igual que para Orígenes (150 años antes) el sentido de la religión cristiana ya existía desde los más remotos comienzos, y el Cristo (Jesús) aparece en carne y hueso para dar testimonio de un principio universal. El Cristo no es un individuo humano ni divino. Cristo es una substancia cósmica, latente en cada átomo del universo. La substancia Cristo es la substancia de la Verdad y la Vida destinada a renovar los procesos de la evolución.
Cuando un hombre asimila la substancia Cristo en lo físico, en lo psíquico y en lo espiritual, se cristifica, se transforma en un Cristo viviente. Así el Cristo es un prototipo de perfección, una fuerza cósmica capaz de salvar al hombre en sus procesos evolutivos. El Logos espiritual adviene al alma humana para que cada uno de nosotros pueda alcanzar su estatura espiritual.
Comprenderemos gracias a este principio porque los Incas adoraban al Sol; los nahuales le rendían culto al Sol, como los mayas, los egipcios y nórdicos. No se trata de la adoración a un Sol físico, sino a lo que se oculta tras ese símbolo.
Entre los chinos, el Cristo es Fu-ji; entre los mexicanos antiguos es Quetzalcoalt (relacionado con Venus, la estrella de la mañana) el Mesías transformador de los toltecas. Entre los griegos Cristo es Dionisos y entre los japoneses será Amida, quien intercede ante la diosa suprema Ten-sic-dai-Tain, rogando por los pecadores. Es Amida el Cristo de la religión sintoísta, quien tiene el poder de abrir las puertas del Gokurak (paraíso). En el viejo Egipto de los faraones el Cristo es Osiris y todo el que lo encarnaba era un osirificado. También Hermes Trismegisto estará destinado a encarnar al Cristo egipcio, como maestro de luz resucitado. El evangelio de Krishna en la India milenaria es similar al evangelio cristiano. El nacimiento de Krishna y su vida es de una concomitancia cristalina con la de Jesús. Son copncebidos por obra y gracia del Espíritu Santo (Shiva entre los indostanes); nacen en un pesebre o establo y son adorados por pastores (los de Nanden en relación con Krishna) reyes, dioses y ángeles vienen a adorarle; son bautizados en un río (Jordán y Ganges) por un santo varón (Juan y Rama); son crucificados y sus costados atravesados (lanza y flecha) y resucitan al tercer día.
Así pues que, Jesua Ben Pandirá (Jesús el Cristo) no fue el primero niu tampoco el último que ha logrado la cristificación o encarnación del Logos. Tos nacen de Inmaculadas Concepciones y los nombres de sus madres vírgenes se parecen notablemente: la del Budha y la del egipcio Hermes se llamaban Maia. La del siamés Codom y la del hindú Agni fonéticamente igual Maya. Mirra será la madre de Adonis y Dionisos. Miriam o María la de Jesús. La Virgen madre de los cristificados es Ram-io, la Divina Madre Kundalini, la Madre Cósmica. Incuestionablemente que el cristianismo esotérico jamás dejó de adorar al Eterno Femenino, ya que es en su seno donde se ha de gestar la luz solar. Ella aparece simbolizada en las diversas teogonías religiosas con mil nombre adorables, Ella es la Stella Maris de los alquimistas medievales, la Virgen del mar de los argonautas, la Tonantzin azteca, la casta Diana griega, la Isis egipcia a quien ningún mortal ha levantado el velo.

Iniciaciones Secretas de Jesús

Textos gnósticos que relatan la verdadera vida de Jesuscristo

Textos gnósticos que relatan la verdadera vida de Jesuscristo

De igual modo que la historia romana conduce fatalmente a César por la vía instintiva y la lógica infernal del Destino, así también la historia de Israel conduce libremente al Cristo por la Vía consciente y la lógica divina de la Providencia, manifestada en sus representantes visibles: los profetas. El mal queda de continuo condenado a contradecirse y destruirse a sí mismo, porque es lo falso; pero el Bien, a pesar de todos los obstáculos, engendra la luz y la armonía en la serie de acontecimientos que sucede a lo largo de los tiempos, porque él es la fecundidad de lo verdadero. De su triunfo, Roma sólo extrajo el cesarismo, de su hundimiento, Israel dio a luz al Mesías.
Una vaga espera estaba suspendida sobre los pueblos. En el exceso de sus males, la humanidad entera presentía su Salvador. Hacía siglos que las mitologías soñaban con un niño divino. Los templos de él hablaban en el misterio; los astrólogos calculaban su venida; sibilas delirantes habían vociferado la caída de los dioses paganos. Los iniciados habían anunciado que un día había de llegar en que el mundo sería gobernado por uno de los suyos, por un hijo de Dios. En la tierra esperaban un rey espiritual que fuese comprendido por los pequeños, los humildes y los pobres.
¿Donde nacerá ese niño? ¿De qué mundo divino vendrá su alma? ¿Por medio de que relámpago de amor descenderá en la tierra? ¿Por qué maravillosa fuerza, por qué sobrehumana energía recordará el cielo abandonado? ¿Por qué esfuerzo gigantesco sabrá resurgir desde el fondo de su conciencia terrestre y arrastrar tras de sí la humanidad?
Nadie hubiese podido decirlo, se le esperaba. Herodes el Grande, el usurpador idumeo, el protegido de César Augusto, agonizaba entonces en su castillo de Cypros, en Jericó, después de un reinado suntuoso y sangriento. Las siete mujeres de su harén habían huido ante un fantasma real, que vivo aún olía ya a sepulcro. Sus mismos guardias le habían abandonado. Expiraba de una horrible enfermedad, de una descomposición de la sangre, odiado de todos, roído de furor y de remordimientos.
Así murió el último rey de los judíos. En aquel mismo momento acababa de nacer el futuro Rey espiritual de la humanidad, y los raros iniciados de Israel preparaban en silencio su reinado, en una humildad y oscuridad profundas. Jehoshua, que llamamos Jesús por su nombre helenizado, nació probablemente en Nazareth. Ciertamente fue en aquel rincón perdido de Galilea donde pasó su infancia y se cumplió el primero, el mayor de los misterios cristianos: el florecimiento del alma de Cristo. Era hijo de Myriam, que llamamos María, mujer del carpintero José, una galilea de noble cuna, afiliada a los esenios.
Un hecho parece resaltar en la historia legendaria de María, el de que Jesús fue un niño consagrado a una misión profética, por deseo de su madre, antes de su nacimiento. Se cuenta lo mismo de varios héroes y profetas del Antiguo Testamento. Esos hijos dedicados a Dios por su madre se llamaban nazarenos.
Un ángel anuncia a la madre de Sansón que va a quedar encinta; que dará a luz un hijo que no se cortará el cabello, «porque el niño era nazareno desde el seno de la madre; y él será quien comenzará a libertar a Israel del yugo de los filisteos». La madre de Samuel pidió ella misma su hijo a Dios: «Anna, mujer de Elkana, era estéril. Hizo ella un voto y dijo: ¡Eterno de los ejércitos celestes!, si das un hijo varón a tu sierva, lo daré al Eterno por todos los días de su vida, y ninguna navaja afeitará su cabeza. Entonces Elkana conoció a su mujer. Algún tiempo después, Anna concibió y dio a luz un hijo y le llamó Samuel, porque, dijo: se lo ha pedido al Eterno». Samuel significa, según raíces semíticas primitivas «Esplendor interno de Dios».
Estos pasajes son extremadamente interesantes, porque nos hacen penetrar en la tradición esotérica, constante y viva en Israel, y por ella en el sentido verdadero de la leyenda cristiana. El kana, el marido, es sin duda el padre celeste según el Espíritu. El lenguaje figurado del monoteísmo judaico recubre aquí la doctrina de la preexistencia del alma.
La mujer iniciada llama así a un alma superior, para recibirla en su seno y dar a luz un profeta. Esta doctrina, muy velada entre los judíos, completamente ausente de su culto oficial, formaba parte de la tradición secreta de los iniciados, y se proclamaba vivamente en las palabras de los profetas. Jeremías lo afirma en estos términos: «La palabra de lo eterno me fue dirigida y me dijo: antes de que se formase en el seno de su madre, te he conocido; antes de que hubieses salido de su seno, te he santificado y te he establecido profeta entre las naciones». Jesús dirá igualmente a los fariseos escandalizados: «En verdad os digo: antes de que Abraham fuese yo era».
De todo ello, ¿qué puede retener tocante a María, madre de Jesús? Parece ser que en las primeras comunidades cristianas, Jesús ha sido considerado como un hijo de María y de José, puesto que Mateo nos da el árbol genealógico de José, para probarnos que Jesús desciende de David. Allí sin duda, como en alguna de las sectas gnósticas, se veía en Jesús un hijo dado por el Eterno en el mismo sentido que Samuel. Más tarde la leyenda, preocupada por mostrar el origen sobrenatural del Cristo, hiló su velo de oro y azul; la historia de José y de María, la Anunciación y hasta la infancia de María en el templo son bien legendarias.
Si tratamos de desentrañar el sentido esotérico de la tradición judía y de la leyenda cristiana, diremos: la acción providencial, o para hablar más claramente, el influjo del mundo espiritual que concurre al nacimiento de cada hombre, es más poderoso y más visible en el nacimiento de los hombres de genio, cuya aparición no se explica en ningún modo por la única ley del atavismo físico. Este influjo alcanza su mayor intensidad cuando se trata de uno de esos adivinos profetas destinados a cambiar la faz del mundo.
El alma elegida para una misión divina viene de un mundo divino; viene libremente, conscientemente; pero para que entre en escena en la vida terrestre necesita un vaso elegido. Es precisa la invocación de una madre de de calidad que, por la aptitud de su ser moral, por el deseo de su alma y pureza de su vida presente, encarne en su sangre y en su carne el alma del redentor, destinado a ser a los ojos de los hombres, un hijo de Dios. Tal es la verdad profunda que recubre la antigua idea de la Virgen-Madre. El genio indo lo había expresado en la leyenda de Krishna. Los evangelios de Mateo y de Lucas la han reverenciado con sencillez y mediante una poesía aún más admirable.

22 de Noviembre: Día de la Música

Posted in [[Tema: Música]] with tags , , , on 22, noviembre 2008 by fallenlugosi

En honor a Santa Cecilia, patrona de los músicos. El 22 de Noviembre se celebra el Día de la Música.

z_ceciliaDurante más de mil años, Santa Cecilia ha sido una de las mártires de la primitiva Iglesia más veneradas por los cristianos. Su nombre figura en el canon de la misa. Las “actas” de la santa afirman que pertenecía a una familia patricia de Roma y que fue educada en el, cristianismo. Solía llevar un vestido de tela muy áspera bajo la túnica propia de su dignidad, ayunaba varios días por semana y había consagrado a Dios su virginidad. Pero su padre, que veía las cosas de un modo diferente, la casó con un joven patricio llamado Valeriano. El día de la celebración del matrimonio, en tanto que los músicos tocaban y los invitados se divertían, Cecilia se sentó en un rincón a cantar a Dios en su corazón y a pedirle que la ayudase. Cuando los jóvenes esposos se retiraron a sus habitaciones, Cecilia, armada de todo su valor, dijo dulcemente a su esposo: “Tengo que comunicarte un secreto. Has de saber que un ángel del Señor vela por mí. Si me tocas como si fuera yo tu esposa, el ángel se enfurecerá y tú sufrirás las consecuencias; en cambio si me respetas, el ángel te amará como me ama a mí.” Valeriano replicó: “Muéstramelo. Si es realmente un ángel de Dios, haré lo que me pides.” Cecilia le dijo: “Si crees en el Dios vivo y verdadero y recibes el agua del bautismo verás al ángel.” Valeriano accedió y fue a buscar al obispo Urbano, quien se hallaba entre los pobres, cerca de la tercera mojonera de la Vía Apia. Urbano le acogió con gran gozo. Entonces se acercó un anciano que llevaba un documento en el que estaban escritas las siguientes palabras: “Un solo Señor, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está por encima de todo y en nuestros corazones.” Urbano preguntó a Valeriano: “¿Crees esto?” Valeriano respondió que sí y Urbano le confirió el bautismo. Cuando Valeriano regresó a donde estaba Cecilia, vio a un ángel de pie junto a ella. El ángel colocó sobre la cabeza de ambos una guirnalda de rosas y lirios. Poco después llegó Tiburcio, el hermano de Valeriano y los jóvenes esposos le ofrecieron una corona inmortal si renunciaba a los falsos dioses. Tiburcio se mostró incrédulo al principio y preguntó: ” ¿Quién ha vuelto de más allá de la tumba a hablarnos de esa otra vida?” Cecilia le habló largamente de Jesús. Tiburcio recibió el bautismo, y al punto vio muchas maravillas.

Desde entonces, los dos hermanos se consagraron a la práctica de las buenas obras. Ambos fueron arrestados por haber sepultado los cuerpos de los mártires. Almaquio, el prefecto ante el cual comparecieron, empezó a interrogarlos. Las respuestas de Tiburcio le parecieron, desvaríos de loco. Entonces, volviéndose hacia Valeriano, le dijo que esperaba que le respondería en forma más sensata. Valeriano replicó que tanto él como su hermano estaban bajo cuidado del mismo médico, Jesucristo, el Hijo de Dios, quien les dictaba sus respuesta. En seguida comparó, con cierto detenimiento, los gozos del cielo con los de la tierra; pero Almaquio le ordenó que cesase de disparatar y dijese a la corte si estaba dispuesto a sacrificar a los dioses para obtener la libertad. Tiburcio y Valeriano replicaron juntos: “No, no sacrificaremos a los dioses sino al único Dios, al que diariamente ofrecemos sacrificio.” El prefecto les preguntó si su Dios se llamaba Júpiter. Valeriano respondió: “Ciertamente no. Júpiter era un libertino infame, un criminal y un asesino, según lo confiesan vuestros propios escritores.”

Valeriano se regocijó al ver que el prefecto los mandaba azotar y hablaron en voz alta a los cristianos presentes: “¡Cristianos romanos, no permitáis que mis sufrimientos os aparten de la verdad! ¡Permaneced fieles al Dios único, y pisotead los ídolos de madera y de piedra que Almaquio adora!” A pesar de aquella perorata, el prefecto tenía aún la intención de concederles un respiro para que reflexionasen; pero uno de sus consejeros le dijo que emplearían el tiempo en distribuir sus posesiones entre los pobres, con lo cual impedirían que el Estado las confiscase. Así pues, fueron condenados a muerte. La ejecución se llevó a cabo en un sitio llamado Pagus Triopius, a seis kilómetros de Roma. Con ellos murió un cortesano llamado Máximo, el cual, viendo la fortaleza de los mártires, se declaró cristiano.

Cecilia sepultó los tres cadáveres. Después fue llamada para que abjurase de la fe. En vez de abjurar, convirtió a los que la inducían a ofrecer sacrificios. El Papa Urbano fue a visitarla en su casa y bautizó ahí a 400 personas, entre las cuales se contaba a Gordiano, un patricio, quien estableció en casa de Cecilia una iglesia que Urbano consagró más tarde a la santa. Durante el juicio, el prefecto Almaquio discutió detenidamente con Cecilia. La actitud de la santa le enfureció, pues ésta se reía de él en su cara y le atrapó con sus propios argumentos. Finalmente, Almaquio la condenó a morir sofocada en el baño de su casa. Pero, por más que los guardias pusieron en el horno una cantidad mayor de leña, Cecilia pasó en el baño un día y una noche sin recibir daño alguno. Entonces, el prefecto envió a un soldado a decapitarla. El verdugo descargó tres veces la espada sobre su cuello y la dejó tirada en el suelo. Cecilia pasó tres días entre la vida y la muerte. En ese tiempo los cristianos acudieron a visitarla en gran número. La santa legó su casa a Urbano y le confió el cuidado de sus servidores. Fue sepultada junto a la cripta pontificia, en la catacumba de San Calixto.

Esta historia tan conocida que los cristianos han repetido con cariño durante muchos siglos, data aproximadamente de fines del siglo V, pero desgraciadamente no podemos considerarla como verídica ni fundada en documentos auténticos. Tenemos que reconocer que lo único que sabemos con certeza sobre San Valeriano y San Tiburcio es que fueron realmente martirizados, que fueron sepultados en el cementerio de Pretextato y que su fiesta se celebraba el 14 de abril. La razón original del culto de Santa Cecilia fue que estaba sepultada en un sitio de honor por haber fundado una iglesia, el “titulus Caeciliae”. Por lo demás, no sabemos exactamente cuándo vivió, ya que los especialistas sitúan su martirio entre el año 177 (de Rossi) y la mitad del siglo IV (Kellner).

E1 Papa San Pascual I (817-824) trasladó las presuntas reliquias de Santa Cecilia, junto con las de los z_cecilia2santos Tiburcio, Valeriano y Máximo, a la iglesia de Santa Cecilia in Transtévere. (Las reliquias de la santa habían sido descubiertas, gracias a un sueño, no en el cementerio de Calixto, sino en el cementerio de Pretextato). En 1599, el cardenal Sfondrati restauró la iglesia en honor a la Santa en Transtévere y volvió a enterrar las reliquias de los cuatro mártires. Según se dice, el cuerpo de Santa Cecilia estaba incorrupto y entero, por más que el Papa Pascual había separado la cabeza del cuerpo, ya que, entre los años 847 y 855, la cabeza de Santa Cecilia formaba parte de las reliquias de los Cuatro Santos Coronados. Se cuenta que, en 1599, se permitió ver el cuerpo de Santa Cecilia al escultor Maderna, quien esculpió una estatua de tamaño natural, muy real y conmovedora. “No estaba de espaldas como un cadáver en la tumba,” dijo más tarde el artista, sino recostada del lado derecho, como si estuviese en la cama, con las piernas un poco encogidas, en la actitud de una persona que duerme.” La estatua se halla actualmente en la iglesia de Santa Cecilia, bajo el altar próximo al sitio en el que se había sepultado nuevamente el cuerpo en un féretro de plata. Sobre el pedestal de la estatua puso el escultor la siguiente inscripción: “He aquí a Cecilia, virgen, a quien yo vi incorrupta en el sepulcro. Esculpí para vosotros, en mármol, esta imagen de la santa en la postura en que la vi.” De Rossi determinó el sitio en que la santa había estado originalmente sepultada en el cementerio de Calixto, y se colocó en el nicho una réplica de la estatua de Maderna.

Sin embargo, el P. Delehaye y otros autores opinan que no existen pruebas suficientes de que, en 1599, se haya encontrado entero el cuerpo de la santa, en la forma en que lo esculpió Maderna. En efecto, Delehaye y Dom Quentin subrayan las contradicciones que hay en los relatos del descubrimiento, que nos dejaron Baronio y Bosio, contemporáneos de los hechos. Por otra parte, en el período inmediatamente posterior a las persecuciones no se hace mención de ninguna mártir romana llamada, Cecilia. Su nombre no figura en los poemas de Dámaso y Prudencio, ni en los escritos de Jerónimo y Ambrosio, ni en la “Depositio Martyrum” (siglo IV). Finalmente, la iglesia que se llamó más tarde “titulus Sanctae Caeciliae” se llamaba originalmente “títulus Caecilia”, es decir, fundada por una dama llamada Cecilia.

Santa Cecilia es muy conocida en la actualidad por ser la patrona de los músicos. Sus “actas” cuentan que, al día de su matrimonio, en tanto que los músicos tocaban, Cecilia cantaba a Dios en su corazón. Al fin de la Edad Media, empezó a representarse a la santa tocando el órgano y cantando.

Tomado del libro: Vida de los Santos de Butler, vol. IV.

2 de Noviembre: Día de los Muertos

Posted in Culturas, [[Tema: Curiosidades]], [[Tema: Historia]] with tags , on 2, noviembre 2008 by fallenlugosi

En la mayoria de los paises centroamericanos es una ofrenda a los familiares muertos y almas que se cree irán a visitarlos en esas fecha.

En la mayoría de los países centroamericanos es una ofrenda a los familiares muertos y almas que se cree irán a visitarlos en esas fecha.

El Día de Muertos es una celebración mexicana de origen prehispánico que honra a los difuntos el 2 de noviembre, comienza el 1 de noviembre, y coincide con las celebraciones católicas de Día de los Fieles Difuntos y Todos los Santos. Es una festividad mexicana y centroamericana, se celebra también en muchas comunidades de Estados Unidos, donde existe una gran población mexicana y centroamericana. La UNESCO ha declarado esta festividad como Patrimonio de la Humanidad. El Día de los Muertos es un día festejado también en el Brasil, como Dia dos Finados.
Los orígenes de la celebración del Día de Muertos en México son anteriores a la llegada de los españoles. Hay registro de celebraciones en las etnias mexica, maya, purépecha, nahua y totonaca. Los rituales que celebran la vida de los ancestros se realizan en estas civilizaciones por lo menos desde hace tres mil años. En la era prehispánica era común la práctica de conservar los cráneos como trofeos y mostrarlos durante los rituales que simbolizaban la muerte y el renacimiento.
El festival que se convirtió en el Día de Muertos era conmemorado el noveno mes del calendario solar mexica, cerca del inicio de agosto, y era celebrado durante un mes completo. Las festividades eran presididas por la diosa Mictecacíhuatl, conocida como la “Dama de la Muerte” (actualmente relacionada con “la Catrina”, personaje de José Guadalupe Posada) y esposa de Mictlantecuhtli, Señor de la tierra de los muertos. Las festividades eran dedicadas a la celebración de los niños y las vidas de parientes fallecidos.

La Celebración en el Mundo Prehispánico

La Catrina, mejor conocida como la muerte, puede mostrarse de muchas formas. Algunas veces se la encuentra alegre, vestida de manera elaborada, con ganas de divertirse e incluso coquetear con los mortales.

La Catrina, mejor conocida como la muerte, puede mostrarse de muchas formas. Algunas veces se la encuentra alegre, vestida de manera elaborada, con ganas de divertirse e incluso coquetear con los mortales.

Para los antiguos mexicanos, la Muerte no tenía las connotaciones morales de la religión católica, en la que las ideas de infierno y paraíso sirven para castigar o premiar. Por el contrario, ellos creían que los rumbos destinados a las almas de los muertos estaban determinados por el tipo de muerte que habían tenido, y no por su comportamiento en la vida.

De esta forma, las direcciones que podrían tomar los muertos son:

El Tlalocan o paraíso de Tláloc, dios de la lluvia. A este sitio se dirigían aquellos que morían en circunstancias relacionadas con el agua: los ahogados, los que morían por efecto de un rayo, los que morían por enfermedades como la gota o la hidropesía, la sarna o las bubas, así como también los niños sacrificados al dios. El Tlalocan era un lugar de reposo y de abundancia. Aunque los muertos eran generalmente incinerados, los predestinados a Tláloc eran enterrados, como las semillas, para germinar.

El Omeyocan, paraíso del sol, presidido por Huitzilopochtli, el dios de la guerra. A este lugar llegaban sólo los muertos en combate, los cautivos que eran sacrificados y las mujeres que morían en el parto. Estas mujeres eran comparadas a los guerreros, ya que habían librado una gran batalla, la de parir, y se les enterraba en el patio del palacio, para que acompañarán al sol desde el cenit hasta su ocultamiento por el poniente. Su muerte provocaba tristeza y también alegría, ya que, gracias a su valentía, el sol las llevaba como compañeras. Dentro de la escala de valores mesoamericana, el hecho de habitar el omeyocan era un privilegio.

El Omeyocan era un lugar de gozo permanente, en el que se festejaba al sol y se le acompañaba con música, cantos y bailes. Los muertos que iban al Omeyocan, después de cuatro años, volvían al mundo, convertidos en aves de plumas multicolores y hermosas

Morir en la guerra era considerada como la mejor de las muertes por los aztecas. Por incomprensible que parezca, dentro de la muerte había un sentimiento de esperanza, pues ella ofrecía la posibilidad de acompañar al sol en su diario nacimiento y trascender convertido en pájaro.

El Mictlán, destinado a quienes morían de muerte natural. Este lugar era habitado por Mictlantecuhtli y Mictacacíhuatl, señor y señora de la muerte. Era un sitio muy oscuro, sin ventanas, del que ya no era posible salir.

El camino para llegar al Mictlán era muy tortuoso y difícil, pues para llegar a él, las almas debían transitar por distintos lugares durante cuatro años. Luego de este tiempo, las almas llegaban al Chignahuamictlán, lugar donde descansaban o desaparecían las almas de los muertos. Para recorrer este camino, el difunto era enterrado con un perro, el cual le ayudaría a cruzar un río y llegar ante Mictlantecuhtli, a quien debía entregar, como ofrenda, atados de teas y cañas de perfume, algodón (ixcátl), hilos colorados y mantas. Quienes iban al Mictlán recibían, como ofrenda, cuatro flechas y cuatro teas atadas con hilo de algodón.

Por su parte, los niños muertos tenían un lugar especial, llamado Chichihuacuauhco, donde se encontraba un árbol de cuyas ramas goteaba leche, para que se alimentaran. Los niños que llegaban aquí volverían a la tierra cuando se destruyese la raza que la habitaba. De esta forma, de la muerte renacería la vida.

En la época prehispánica se acostumbraba realizar sacrificios de personas durante estas celebraciones.

En la época prehispánica se acostumbraba realizar sacrificios de personas durante estas celebraciones.

Los Entierros Prehispánicos

Los entierros prehispánicos eran acompañados de ofrendas que contenían dos tipos de objetos: los que, en vida, habían sido utilizados por el muerto, y los que podría necesitar en su tránsito al inframundo. De esta forma, era muy variada la elaboración de objetos funerarios: instrumentos musicales de barro, como ocarinas, flautas, timbales y sonajas en forma de calaveras; esculturas que representaban a los dioses mortuorios, cráneos de diversos materiales (piedra, jade, cristal), braseros, incensarios y urnas.

Las fechas en honor de los muertos son y eran muy importantes, tanto, que les dedicaban dos meses. Durante el mes llamado Tlaxochimaco, se llevaba a cabo la celebración denominada Miccailhuitntli o fiesta de los muertitos, alrededor del 16 de julio. Esta fiesta iniciaba cuando se cortaba en el bosque el árbol llamado xócotl, al cual le quitaban la corteza y le ponían flores para adornarlo. En la celebración participaban todos, y se hacían ofrendas al árbol durante veinte días.

En el décimo mes del calendario, se celebraba la Ueymicailhuitl, o fiesta de los muertos grandes. Esta celebración se llevaba a cabo alrededor del 5 de agosto, cuando decían que caía el xócotl. En esta fiesta se realizaban procesiones que concluían con rondas en torno al árbol. Se acostumbraba realizar sacrificios de personas y se hacían grandes comidas.

Después, ponían una figura de bledo en la punta del árbol y danzaban, vestidos con plumas preciosas y cascabeles. Al finalizar la fiesta, los jóvenes subían al árbol para quitar la figura, se derribaba el xócotl y terminaba la celebración. En esta fiesta, la gente acostumbraba colocar altares con ofrendas para recordar a sus muertos, lo que es el antecedente del actual altar de muertos.

Transformación del ritual

Cuando llegaron a América los españoles en el siglo XVI, se aterraron por las prácticas, y en un intento de convertir a los nativos del nuevo mundo, hicieron coincidir las festividades católicas del Día de todos los Santos y Todas las Almas. Los españoles combinaron sus costumbres con el festival similar mesoamericano, creando un sincretismo religioso, dando lugar al actual Día de Muertos. Uno de los estados más representativos de este suceso, es Michoacán.

Las "calaveritas" son rimas o versos satiricos dedicados a los difuntos o personas vivas de forma humoristica.

Las

Calaveritas

Se les llama así tanto a las rimas o versos satíricos como a los grabados que ilustran calaveras disfrazadas, descritas a continuación:

Rimas. también llamadas “calaveras”, son en realidad epitafios humorísticos de personas aún vivas que constan de versos donde la muerte (personificada) bromea con personajes de la vida real, haciendo alusión sobre alguna característica peculiar de la persona en cuestión. Finalizan con frases donde se expone que se lo llevará a la tumba. Es muy común dedicar las “calaveritas” a personajes públicos, en especial a políticos en el poder. En muchos casos la rima habla del aludido como si estuviera ya muerto.

Grabados: Litografías, generalmente del Maestro José Guadalupe Posada, que aunque no dibujó específicamente para Día de Muertos, sino eran caricaturas con que colaboraba en diferentes publicaciones de principios del siglo XX en México se usan en estas fechas por sus alusiones a la muerte festiva.

Simbolismo

Calaveras de dulce, tienen escritos el nombre del difunto (o en algunos casos de personas vivas, en forma de broma modesta que no ofende en particular al aludido) en la frente, son consumidas por parientes o amigos.

Pan de muerto. Platillo especial del Día de Muertos. Es un panecillo dulce que se hornea en diferentes figuras, desde simples formas redondas hasta cráneos, adornado con figuras del mismo pan en forma de hueso y se espolvorea con azúcar.

Flores. Durante el período del 1 al 2 de noviembre las familias normalmente limpian y decoran las tumbas con coloridas coronas de flores de rosas, girasoles, entre otras, pero principalmente de Cempaxóchitl, las cuales se cree atraen y guían las almas de los muertos. Casi todos los panteones son visitados.

La Ofrenda y las visitas. Se cree que las almas de los niños regresan de visita el día primero de noviembre, y las almas de los adultos regresan el día 2. En el caso de que no se pueda visitar la tumba, ya sea por que ya no existe la tumba del difunto, o porque la familia está muy lejos para ir a visitarla, también se elaboran detalladas Ofrendas en las casas, donde se ponen las ofrendas, que pueden ser platillos de comida, el pan de muerto, vasos de agua, mezcal, tequila, pulque o atole, cigarros e incluso juguetes para las almas de los niños. Todo esto se coloca junto a retratos de los difuntos rodeados de veladoras.

Altar en ofrenda a los muertos.

Altar en ofrenda a los muertos.

Ofrenda de Muertos, El Altar de los Muertos

Los materiales comúnmente utilizados para hacer una Ofrenda de muertos para el Día de Muertos tiene un significado, y son los siguientes:

  • Retrato de la persona recordada. El retrato del difunto, sugiere el ánima que los visitará la noche del 2 de noviembre.
  • Pintura o cromo de las Ánimas del Purgatorio. La imagen de las ánimas del purgatorio sirve para pedir la salida del purgatorio del alma del difunto por si acaso se encontrara ahí
  • Doce cirios. Aunque pueden ser menos, tienen que ser en pares, y preferiblemente de color morado, con coronas y flores de cera. Los cirios, sobre todo si son morados, son señal de duelo. Los cuatro cirios en cruz representan los cuatro puntos cardinales, de manera que el ánima pueda orientarse hasta encontrar su camino y su casa aparte de agua y sal.
  • Papel picado de color morado (luto cristiano).
  • Papel picado de color naranja (luto azteca).
  • Flores de cempasúchil (del náhuatl: cempoalxóchitl = flor de 20 o más petalos).
  • Incienso (para alejar a los malos espíritus y para purificar el ambiente).
  • Cruz de ceniza (para purificar el espíritu del muerto).
  • Jarra de agua (por si llega fatigado del camino).
  • Recipiente para lavarse las manos (aguamanil) y toalla.
  • Comida la favorita del muerto.
  • Pertenencias las más estimadas por el muerto.
  • Tequila o bebida preferida del muerto.
  • Cuatro banderas de papel picado metidas en naranjas.
  • Pan de muerto.
  • Calaveras de azúcar.

El punto angular de esta tradición, es la creencia de que el espiritu de los difuntos regresa del mundo de los muertos a este, para convivir con sus familiares durante un día, departiendo con ellos, consolándolos y confortándolos ante su pérdida.

Fuente: http://www.escalofrio.com