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Los Angeles

Posted in [[Tema: Ocultismo]] with tags on 7, noviembre 2007 by fallenlugosi

Un ángel es un ser etéreo presente en muchas religiones, cuyos deberes son asistir y servir a Dios. Actúan típicamente como mensajeros, según se cree en las tres principales religiones monoteístas.

Etimología
La palabra española procede del latín angelus, que a su vez deriva del griego ἄγγελος ángelos, ‘mensajero’. La palabra hebrea más parecida es מלאך mal’ach, que también significa ‘mensajero’. «Ángel» también se usa en la Biblia para las siguientes tres palabras hebreas:

אביר abbir, Salmos 78,25 (literalmente ‘poderoso’)
אלהים Elohim, Salmos 8,5
la oscura שנאן shin’an, Salmos 68,17

Dentro de muchas ideologias y culturas, los ángeles son criaturas de protección y pureza, el que ha sido destinado a su alma gémela. Puede ser éste una persona común y corriente, el que nos brinda confianza, alegría y seguridad a nuestras vidas. Es dictado con el número 431 que pertece a la edad de la estrella del norte a la que se asocia el ángel.

Ángeles en el Judaísmo
Aunque los israelitas eran un pueblo monoteísta, vivían rodeados de otros pueblos de tradición politeísta, y sin duda sus creencias ejercieron un fuerte influjo sobre los judíos. Resultó entonces muy útil convertir a cualquier ser “divino” en un servidor del único dios que adoraban, formando así una “corte celestial”, similar a la de los reyes de esa época. Posiblemente por influencia mesopotámica, se empezó a representar a estos ángeles con alas; el influjo de la religión mazdeísta, basada en los principios del mal y el bien como explicación de todas las cosas también contribuyó sin duda a configurar los ángeles como parte “del bien”, mientras que las potencias malignas encajaron de modo natural como “ángeles malos” o ángeles caídos; y por tanto servidores del mal. Recordemos que los israelitas fueron llevados cautivos a Babilonia desde el año 597 a.C. hasta el 538 a.C.

Desde muy temprano se les atribuyó el papel de intermediarios entre la divinidad y los seres humanos, posiblemente porque su aspecto de “hombres con alas” parecía apropiado para moverse tanto en el ámbito divino como en el humano, pero no olvidemos que esta es la forma en que los artistas les representan, puesto que los ángeles vendrían a ser espirítus invisibles, incluso rayos de luz que todo lo observan, del mismo modo que pueden aparecer en la Tierra como si fuesen seres humanos, animales e incluso objetos. Así, ya para los persas un ángel fue el encargado de revelar “la verdad” a Zoroastro, y este modelo se va a repetir una y otra vez en el judaísmo (ángel Gabriel con Abraham), cristianismo (ángel Gabriel con la Virgen María), e islam (ángel Gabriel con Mahoma).

A lo largo de los siglos, los ángeles judíos van evolucionando, en un principio se los menciona como seres tan parecidos a varones humanos que podían ser confundidos con ellos, para ir luego paulatinamente tornándose más espirituales, y cumpliendo funciones más especializadas (ángeles que solo sirven a la divinidad, ángeles mensajeros, ángeles que castigan, etc).

Los Angeles en el Cristianismo

Origen: Los ángeles en la tradición cristiana parten de lo que se ha dicho sobre ellos en la religión judía; por tanto, son seres creados por Dios para su servicio, que actúan como enviados o mensajeros para los hombres. La palabra proviene del latín angelus, derivado a su vez del griego άγγελος, ánguelos, que significa “mensajero”. En el Antiguo Testamento se emplea ángel para traducir la palabra hebrea מלאך, mal’akh, que también significa mensajero. De acuerdo a los teólogos cristianos de la Edad Media, los ángeles están organizados en varias órdenes o Coros Angelicales.

Jerarquía: La clasificación más influyente fue creada por un autor desconocido cuyas obras nos han llegado atribuidas a Dionisio Areopagita (le llamamos, por eso, Pseudo-Dionisio Areopagita). El teólogo en cuestión vivió entre los siglos IV y V d.C. (en el Areópago-Grecia) y expuso su doctrina angelológica en su libro La Jerarquía Celeste, según el cual los ángeles se dividen en tres grupos: el primero compuesto de serafines, querubines y tronos, el segundo compuesto de dominaciones, virtudes y poderes, y el tercero compuesto de principados, arcángeles y ángeles. Los serafines están en la cima de la jerarquía y rodean el trono de Dios, son de color rojo y su atributo es el fuego. Los querubines simbolizan la sabiduría divina y son de color azul y oro. Los tronos representan la justicia divina y llevan toga y bastón de mando. El segundo grupo es responsable de los elementos naturales y de los cuerpos celestes, los dominios y los poderes llevan corona y cetro; las virtudes se refieren a la “Pasión de Cristo”, y llevan a veces flores o símbolos de María. El tercer grupo establece la relación con la humanidad. Los principados protegen a las naciones, los arcángeles son mensajeros de Dios; en fin, los ángeles protegen a todos los humanos.
La postura oficial de la Iglesia Católica se fija en el concilio del año 745 en Roma, y el de 789, en Aquisgrán, los cuales rechazaron el uso de nombres de ángeles, salvo aquellos citados en la Biblia: Miguel, Gabriel y Rafael. La Iglesia ortodoxa griega y la Iglesia ortodoxa copta reverencian, no obstante, también a Uriel. Pero además existen muchas otras fuentes documentales y tradicionales que se refieren a otros ángeles: Baraquiel, Alamiel, Letiel, Laeiel, y muchos otros.

Iconografía: Una diferencia notable con las otras religiones, es que en el catolicismo se dispone de un registro abundante de cómo se ha imaginado a los ángeles a través del tiempo. Generalmente se trata casi siempre de niños, jóvenes varones, o seres asexuados. En la Edad Media, los ángeles no eran representados de forma aislada, a excepción de algunas obras como San Miguel Arcángel, que encontramos como “Juez de las Almas” en la pintura flamenca, italiana y española. Es en el Renacimiento cuando los ángeles comienzan a ser pintados individualmente, práctica que se extiende durante el Barroco. La escuela sevillana de pintura, en especial Zurbarán y sus discípulos, contribuyó también de forma importante a la iconografía de los ángeles. Es preciso destacar también que cuando los conquistadores españoles impusieron la religión cristiana a los habitantes de América, estos encontraron en los ángeles unos sustitutos ideales para sus antiguos dioses, por lo que su culto llegó a ser muy popular. Más tarde, en el Barroco, aparecen en América los ángeles arcabuceros, en los que los ángeles aparecen representados como soldados de lujosas ropas.